Friday, 9 January 2009

¿Por qué nos cuesta ver que podemos salir de la soledad interior?

En muchas ocasiones todos buscamos la soledad en cualquier lugar, para retraernos y buscar la paz tan ansiada. Ahí está "soledad" de la mano de "silencio" y "tranquilidad".

Pero a veces nos encontramos sumergidos en la soledad de una manera forzada (o quizás no). Esa soledad nos puede volver extraños y hacer que encontremos en nosotros mismos el peor de los enemigos. Puede sacar nuestro lado negativo y paranoico, puede volcarnos en pensamientos y actividades que, normalmente, apartamos de nuestra vida. Esa soledad es una soledad dolorosa que puede sentirse incluso cuando se está rodeado de gente. Es la soledad interior: obsesiva, compulsiva, enemiga. Y es que definitivamente, aunque negado en un principio, no es lo mismo "estar sólo" que "sentirse sólo"... ridículo, pero cierto.

En esta confusión de la soledad, nada se ve claro, todo está confuso y difuso a la vez, como los cristales opacos que se colocan en las ventanas del baño: cuando miras desde dentro de la estancia, sabes que estás a un lado, pero no eres capaz de ver el otro. Ahí comienza la ansiedad, te sientes encerrado. La paranoia lo sigue, te transformas en un ser que no quieres ser. Todo te agobia, todo te presiona... Buscas la salida equivocada.

Tenemos que mantenernos positivos y saber podemos controlar la situación... No tenemos que romper el cristal, ni seguir mirando fíjamente intentando discernir lo que se haya al otro lado. No es cuestión de ceder a la anxiedad y la paranoia... Sólo hay una salida... La puerta de la habitación está detrás de nosotros. Tenemos que salir y hacer otras cosas que ocupen nuestra mente, ver a gente que nos quiera, ocupar nuestro tiempo libre... Vivir fuera de agobios, escapar a la trampa que nos estamos creando sólo nosotros... Porque la soledad interior la causamos nosotros.

Tenemos que ser conscientes de que en el mundo existen millones de cosas por descubrir y vivir... Cosas que nos pueden llenar y hacer que esa soledad interior no vuelva a existir... Es cierto, existen. Y podemos lograrlo.

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